Fortune Oblige

Filosofía | Economía | Justicia

Quiero dejar por escrito tres propósitos y un plan para lograrlos en este 2018. Son ambiciosos pero asequibles con una rutina de trabajo estable y consistente, de modo que tanto el proyecto (los propósitos) como el proceso (los rudimentos prácticos que se requieren para llevar a cabo estos propósitos) son parte del reto que supone cumplir mi plan para 2018.

Tal vez a alguien le resulta útil acceder a las fuentes o el modo en que quiero llevar a cabo los propósitos y bueno, también quiero utilizar mi blog personal como blog personal. Son cuestiones que me resultan interesantes y éste es el lugar para compartirlas.

Propósito número 1. Formarme en métodos cuantitativos.

Tanto por razones profesionales como por interés propio quiero formarme intensivamente en métodos cuantitativos. Me gustan las matemáticas, la estadística y la programación, pero nunca he podido superar un nivel mediocre en las tres. Creo en la superioridad del lenguaje matemático en términos pragmáticos como una herramienta fundamental para pensar de forma precisa o, más bien, con un nivel -medible- de confianza sobre nuestras afirmaciones, consciente de sus limitaciones.

Además de que las matemáticas -como todas aquellas actividades que requieren de una gran cantidad de horas de práctica para poder apreciarlas en condiciones- emplean un lenguaje divertido y realmente bello; citando a un auténtico genio -y, probablemente, mi científico favorito-, Herbert Gintis:

Más veces de las que me importa para recordarlo, he oído a personas inteligentes proclamar que son terribles en matemáticas, que las odias y que nunca las utilizan. Al hacerlo, proyectan un disimulado aire de autosatisfacción. Normalmente sonrío y lo dejo pasar. Sé que estas personas esperan ser admiradas por su capacidad para evitar las actividades más refinadas en la vida. De hecho, siento simpatía por estas personas. Dejo que sus comentarios sobre el tema pasen sin comentarios, en lugar de informarles de la infinidad de descubrimientos placenteros que su condición les impide disfrutar. Pensar que las matemáticas son cálculos es tan estúpido como pensar que pintar un paisaje es igual que pintar una caseta de madera, o que el ballet es simplemente ejercicio aeróbico.

Para llevar a cabo este propósito, quiero planificar una rutina de estudio intensiva, en la que cubra con bastante soltura los contenidos de matemáticas, estadística y econometría dispuestos en la guía de métodos cuantitativos de otra persona brillante, Jesús Fernandez-Villaverde (guía, partes 1 de 5 y 2 de 5).

Además, quiero mejorar mis capacidades de programación en R para trabajar en Econometría -siendo el mejor modo de llevar esto a cabo, dedicarme al estudio del manual de Wooldridge junto con la versión en R de este manual por Florian Heiss- así como aprender Julia, uno de los lenguajes de programación del futuro.

Evidentemente, esto supone una cantidad de trabajo inmensa. Pero merecerá la pena.

Propósito número 2. Nutrición, musculación y espacio mental.

Sí, el clásico propósito de ponerse en forma pero evidence-based. Para las cuestiones sobre alimentación estoy consultando: -El blog de Miles Kimball (Supply-side liberal) y sus posts sobre obesidad. Completamente recomendable es su post La obesidad es siempre y en cualquier parte un fenómeno relacionado con la insulina. -Los libros de Jason Fung, The Obesity Code (hay “traducción” en castellano, de la editorial Sirio) y The Complete Guide to Fasting. -Quiero leer además los libros de Gary Taubes y otros apuntes sobre nutrición y dietética, como los que aparecen en la web Fitness Revolucionario.

Para temas de musculación, además de Fitness Revolucionario, la mejor opción es acudir al canal de Youtube de Power Explosive y a su primer libro, Entrenamiento Eficiente. Tiene todo lo que hace falta saber para empezar una rutina de musculación progresiva y adaptada a tu nivel.

En cuanto a salud y espacio mental, quiero empezar una rutina de meditación basada en la atención plena. Sé que hay muchos gurús conscientes de su ignorancia, muchos ignorantes creyentes en ideas absurdas y luego, además, personas con un conocimiento razonable, sistemático y atento a la evidencia. Entre ellos, conviene acudir a: -Headspace. Tienen un programa de meditación gratuíto llamado Take 10 en el que se puede empezar una rutina de 10 minutos al día mediante su app de Android. También, su CEO Andy Puddicombe, ex-artista circense y ex-monje budista, ha escrito un libro recomendable sobre la atención plena. -Sam Harris y su libro Waking Up. Neurocientífico, ateo e inteligente. Tendré ocasión de hablar de otros de sus libros en algún post; en cualquier caso, este libro suyo merece la pena.

Propósito número 3. Literatura y lenguaje.

Para ser comme il faut hay que formarse un gusto moral y estético profundo, así como adquirir una concepción épica de la vida; por suerte, he sido convencido de que la literatura -como el cine- es uno de las mejores fuentes para formarse; para hacerse una persona compleja y entender que el mundo es infinitamente más complicado de lo que nuestras limitadas experiencias nos permiten apreciar. Mario Vargas-Llosa, Arturo Pérez Reverte y Javier Marías lo expresan de un modo excelente en una conversación a tres, Los últimos pistoleros, moderada por su editora, Pilar Reyes:

Pilar Reyes. Esa es la riqueza del niño lector, que vive dos vidas: la de su día a día y la de los libros, que es tener otra memoria. Pérez-Reverte. Sí, multiplicas la vida por todos los libros que lees. Por eso la infancia de un niño lector es tan rica, porque vive mil vidas, hace mil viajes y llega a la adolescencia con mil mundos visitados y con mil amigos con los cuales ha vivido, ha luchado y ha viajado. Un niño lector tiene una riqueza que… Marías. Y un aprendizaje de la naturaleza humana que nunca alcanzas en la vida real. Además de una pérdida de la ingenuidad; y a salvo, ya que no vive, en realidad, las situaciones de peligro de las novelas. Vargas Llosa. ¿Y qué pasa con los niños de hoy que no leen? Es una experiencia privilegiada y si no la tienes, de alguna manera por lo menos, tu sensibilidad y tu fantasía son menos ricas. La relación con la imagen jamás puede ser tan rica para un niño como la que establece con un personaje de ficción, esa historia que al niño lo deslumbra, lo hechiza, que envuelve sus sueños… Pérez-Reverte. Estamos de acuerdo. Aunque el mundo que viene es muy distinto al nuestro y habrá que estar adiestrado para sobrevivir en él. Vargas Llosa. Bueno, claro, pero no estoy seguro de que sea mejor para la formación de la personalidad que el mundo en el que la literatura era un ingrediente fundamental. Pérez-Reverte. Sin duda. Pero estando de acuerdo con eso diré que, aunque yo no sé encontrarle la épica a Pokémon, a lo mejor un chico de doce años sí. No sé, los grandes mitos ya no llegan por la literatura a los jóvenes, llegan por los videojuegos. Ojo, no es que juzgue si es bueno o malo, pero me pregunto qué va a salir de ahí. Mi curiosidad es cómo será el joven culto del año 2050. No será como el de 1950, desde luego.

Por último, quiero aprender a escribir bien. He empezado a leer la última edición de los ensayos completos de Rafael Sánchez Ferlosio y me he hecho plenamente consciente de algo que ya a nadie parece importarle: que hay una relación intrínseca entre lenguaje y razón, que a través de los malos usos del lenguaje se pueden detectar errores en el pensamiento, que hay que aprender gramática para pensar y escribir de forma adecuada...y que hay que leer a Ferlosio.

No todas las acciones son igualmente valiosas. La responsabilidad individual -un valor que hoy parece en declive- implica la necesidad de tener un conocimiento adecuado sobre las implicaciones de nuestras decisiones. Si bien el futuro es incierto, azaroso y demás fatalidades metafísicas, no creo que no podamos hacer nada y debamos dejarnos llevar por la inercia del vivir cuando ésta nos conduzca a resultados mejorables.

Al contrario, es muy probable que perseguir nuestra mejora personal hasta el punto de aprovechar al máximo las capacidades que consideramos valiosas sea algo virtuoso. Una elección libre, por supuesto, pero con cierto “brillo” moral. Puede que el azar no nos haya otorgado las mejores cartas biológicas, sociales o eventuales, pero eso no implica que no podamos tratar de jugar la mejor partida con estas cartas. El lema “fortune oblige” en el plano individual parece implicar que uno debe buscar su propia fortuna en la medida en que sus decisiones le conduzcan a ella.

He de confesarlo: acostumbro a leer libros de autoayuda. Ciertamente, me acerco a ellos sin ninguna esperanza; me abochorna el tono entontecedor y vulgarizante en el que se expresan y, especialmente, me enerva el modo en el construyen las narraciones inundándolas de ejemplos moralizantes o evidencia circunstancial para apoyar unas tesis no menos cuestionables sobre qué resulta útil para lograr la excelencia humana.

Conste que para que yo empiece con algún título del género, éste tiene que haber superado varios filtros superficiales sobre las credenciales intelectuales o biográficas de su autor. Además, por razones puramente pragmáticas, no me interesan las soluciones místicas o religiosas, ni los conceptos omniabarcadores que resuelven cualquier problema. Creo en la evidencia empírica, en la medición sistemática y en la posibilidad de que seres humanos con curiosidad y método planteen respuestas inteligentes a las cuestiones que supone la problemática del cuidado de uno mismo.

Me interesan los modelos humanos que no olvidan que, además de poseer una parte inconsciente y automática, somos capaces de actuar libremente y que en este espacio de decisión sobre nuestras acciones hay hueco para el raciocinio, la consideración de las alternativas disponibles y, especialmente, la fuerza de voluntad. Creo que la metáfora de los dos sistemas de Kahneman sintetiza perfectamente estas dos partes de nuestra mente: el protagonista sistema 1, de respuestas rápidas y automáticas; y el sistema 2, lento y deliberativo, que sólo entra a escena ante decisiones o problemas complicados.

La mayor parte de las decisiones que tomamos en nuestras vidas diarias funcionan con el sistema 1 y parece razonable pensar que estas rutinas automáticas se apoyan, a menudo, en conocimientos obtenidos por el sistema 2, deliberativo. Ocurre con la metodología, la lógica o la estadística, que otorgan pautas para pensar con precisión sobre cualquier regla y, pese a que no podríamos enunciar todas y cada una de ellas, una vez interiorizadas ayudan a que los productos de nuestro pensamiento sean más fiables, lógicos y precisos. Del mismo modo que ocurre con temáticas abstractas, es probable que pueda funcionar con las rutinas y hábitos en la vida diaria.

El libro de Brad Stulberg y Steve Magness, Peak Performance ofrece justamente eso: reglas, consejos y enseñanzas útiles -fundamentadas en la evidencia empírica y la propia experiencia de los autores- para mejorar la calidad de nuestros hábitos a la hora trabajar cualquier aspecto de nuestras vidas, sean capacidades atléticas, intelectuales o de otro tipo.

Las teorías sobre el florecimiento humano basados en un único concepto son parcialmente ciertas, pero incompletas. La práctica deliberativa, el crecimiento de la mielina en las conexiones neuronales, la planificación efectiva o los marcos mentales (mindsets) sobre nuestras propias capacidades. Todos ellos son factores que afectan al desarrollo de nuestras capacidades. El acierto del libro no está en que ofrezca una perspectiva novedosa o un hallazgo insólito que cambie el modo en el que pensamos sobre el automejoramiento; lo mejor del libro es la visión de conjunto, que propone.

No me parece una exageración afirmar que es la mejor introducción divulgativa -mainstream– al tema del mejoramiento humano que he leído nunca. Es realmente completa y cumple perfectamente los objetivos de libro:

Ayudar a la gente a descubrir cómo pueden dar lo máximo de sí mismos de forma sana y sostenible, así como prever la posibilidad de agotamiento (burnout), insatisfacción e infelicidad.

Los autores recogen, en el nivel de abstracción general en el que se expresan, las características comunes de varios de entre los mejores ultrafondistas, científicos o CEOs del mundo. Revisan y mencionan una cantidad numerosa de evidencia científica y metaanálisis sobre experimentos relacionados con la cuestión.

De hecho, uno de los autores (Steve Magness) se defiende de las críticas -en una reseña en goodreads– mencionando y discutiendo la evidencia que fundamenta el libro. Desconozco si esta evidencia puede ser parcial, cuestionable o errónea, pero desde luego encuentro como algo muy positivo que el propio autor se defienda de unas críticas argumentando de forma inteligente sobre la propia evidencia e incluso, sus limitaciones. Se nota que es un trabajo serio, con pretensión de verdad, y eso, sin duda, es de agradecer.

En realidad sorprende que el libro sea de tan agradable lectura dada la cantidad de referencias en las que fundamentan sus tesis. Sea porque los autores poseen una capacidad de síntesis extrema, sea porque tienen un editor magnífico, el libro se deja leer sin caer en repeticiones exageradas, ejemplos cosidos con pinzas a la explicación o narrativas emocionalizantes que prometen más de lo que luego ofrecen.

El resultado es un relato panorámico, bien fundamentado y bien escrito, sobre las causas del mejoramiento humano. Un marco general con el que empezar a pensar sobre el desarrollo de nuestras capacidades y qué podemos poner en práctica para superar nuestros límites.

Ahora que es costumbre hacerse propósitos que nunca se terminan de cumplir, tal vez sea un buen momento para alterar el patrón y conseguir cambios reales, que perduren. Nada mal para empezar el año 2018.

En un blog personal con una temática tan amplia como este, creo que merece la pena dedicar unos minutos a explicar por qué se llama así y que espero de él.

Por tanto, ¿por qué Fortune Oblige.eu?

Fortune Oblige

Empecemos por lo importante. Antes de cualquier juicio se encuentran los valores, y son los valores de la Ilustración, la tríada de Libertad, Igualdad y Fraternidad los que constituyen, a mi juicio, el proyecto político más importante en la historia de la humanidad. La teoría de la justicia de John Rawls sintetiza de una forma precisa el delicado equilibrio que requieren para ser entendidos de forma coherente. Como se afirma en ese magnífico libro que es Menos utopía y más libertad:

Sentimos que quienes padecen el azote de una catástrofe natural o de una invalidez física tienen derecho a pedir compensaciones en nombre de la justicia al resto de los contribuyentes, es decir, al Estado. Actuando bajo el imperio de esta motivación, los poderes públicos pretenden asegurar un máximo de igualdad de oportunidades, una equiparación en los medios para obtener resultados desiguales. Más que “noblesse oblige”, el lema de la justicia rawlsiana es “fortune oblige”. El esquema distributivo que habrá de imperar en la sociedad sabrá preservar los incentivos para cooperar con el orden social de aquéllos a los que el favor de la fortuna ha hecho más productivos. No habrá, por tanto, igualdad en los resultados y recibirán más quienes hayan hecho una contribución mayor. Pero también se tratará de retener el esfuerzo cooperador de los más infortunados, desalentándolos de “votar con los pies” (es decir, de trasladarse a otra circunscripción política) y, en orden a conseguirlo, los miembros más dinámicos y eficientes de la sociedad, y también aquéllos a los que simplemente sonríe la suerte, habrán de aceptar transferencias netas de riqueza y renta desde ellos al colectivo de los más débiles y a los castigados por el azar. El tan debatido principio de la diferencia trata de aunar elegantemente ambos propósitos, tan dudosamente conciliables (evitar que tomen la hirschmaniana opción de la salida del orden social tanto los afortunados como los desfavorecidos, y también que se reduzca la presión de la voz por parte de ambos grupos), y además, en opinión de Rawls, recoge el sentido intuitivo de la noción de fraternidad.

Filosofía | Economía | Justicia

Con el subtítulo quiero hacer referencia a los temas sobre los que me gustaría escribir en el blog:

-Filosofía de la ciencia. Dentro de la rama especulativa de la filosofía, me apasionan las cuestiones relacionadas con la teoría del conocimiento general y el conocimiento científico en particular.

-Economía y ciencias sociales. Con un fuerte énfasis en el enfoque económico del comportamiento y los enfoques analíticos en teoría social.

-Ética y teoría de la justicia. Me parece muy buena la definición de ética que presenta Fernando Savater en su Invitación a la ética:

Llamo ética a la convicción revolucionaria y la vez tradicionalmente humana de que no todo vale por igual, de que hay razones para preferir un tipo de actuación a otros, de que esas razones surgen precisamente de un núcleo no trascendente, sino inmanente al hombre y situado más allá del ámbito que la pura razón cubre; llamo bien a lo que el hombre realmente quiere, no a lo que simplemente debe o puede hacer, y pienso que lo quiere porque es el camino de la mayor fuerza y del triunfo de la libertad.

Pensar sobre qué nos conviene y cómo debemos comportarnos con los demás es algo importante para tener una vida buena. Puesto que no vivimos de forma aislada, también es necesario reflexionar sobre cómo nos organizamos, y ese paso de la ética a la política constituye el objeto de estudio de las teorías de la justicia.

Todo lo que aprendo en los dos puntos anteriores me aporta herramientas muy útiles para pensar con cierta claridad sobre las cuestiones de filosofía práctica. De hecho, creo que son cuestiones realmente interesantes que pueden tratar de resolver los seres humanos y, si poseen una respuesta, ésta sólo puede ser alcanzada utilizando las herramientas que nos proporciona la ciencia moderna. No obstante, también este tipo de reflexión posee sus límites, algo de lo que me ocuparé en algún momento cuando me ocupe de la mentalidad racionalista.

Por otra parte, como este es mi blog personal, escribiré de cualquier otro tema que me resulte interesante. Sea nutrición, sociobiología o física teórica.

.EU

Finalmente, el dominio .EU trata de simbolizar mi vocación europeísta. Si hay un elemento azaroso, que no podemos escoger, y que tiene una influencia fundamental en nuestra suerte es el lado de la frontera en el que nacemos. Por ello, creo que eliminar fronteras en virtud de las mejores razones es vital para culminar el olvidado proyecto de la Ilustración. La Unión Europea es el proyecto civilizatorio más importante de este último siglo y un proyecto en cuya defensa y construcción quiero participar. De Portugal a Rumanía, para empezar. Con independencia de su origen, ciudadanos libres e iguales.